A different taste by Carmen Nagy

Columna: A different taste
Por Carmen Nagy

Carta Nº 3

Voy aclararte algo; yo, Consuelo herrera, sigo siendo reconocida como la mejor doctora en medicina de investigación que existe en estos momentos.

Más allá de lo que la prensa pueda rumorear, puedo asegurar que en mi trabajo jamás interpuse mi deseo personal sobre el bien común. No en sentido literario.

Aseguro también que, no fue premeditado el incidente con aquellas vacunas, aunque no puedo negar que usé la situación en mi propio beneficio.

Todo comenzó en Primavera de 2014:
Las alergias afloraban en los coches, en los parques, en las calles, las casas… Había alergias allí donde fueses. La gente estornudaba, lloriqueaba y moqueaba, miraras donde miraras.
Las vacunas hasta el momento tenían un veinticinco por ciento de efectividad, exactamente igual que hacía veinte años.

Era una situación absurda, de manera que tracé un proyecto y lo presenté en el laboratorio. Recibí el “O.K.” y comencé a dedicar todas mis horas en hacerlas más y más efectivas.

Las expectativas de mis colegas eran muy altas, así como las mías propias. No cabía la posibilidad de fallos o resultados intrascendentes.

Por supuesto llegué donde quería llegar y las vacunas comenzaron a comercializarse al poco de probarlas. Sin embargo estas vacunas resultaron tener cierto inconveniente que surgía a los treinta meses de la aplicación de la misma.

El inconveniente fue un efecto secundario letal. Una contracción seca y última del corazón que te dejaba “listo” en pocos segundos.

No se tardó demasiado tiempo en asociar mi remedio con éste fenómeno masivo que acabó con más de ciento cincuenta mil vidas en todo el mundo. Pero durante ese periodo, yo ya había tenido oportunidad de sospechar qué estaba ocurriendo e investigar un nuevo remedio.

La cura comenzó a venderse como una nueva vacuna a esa repentina y extraña dolencia (aunque en realidad se trataba de un complemento vital para la cura de alérgicos) y llegó a cada casa, remediando el terrible error que se había extendido tan rápidamente.

Problema resuelto. (Mientras, también iría trabajando en mejorar la vacuna.)

Mi error fue callar, creer que sería posible que no se darían cuenta de lo que estaba pasando y (admitámoslo) hacer algo más de dinero. Lo hecho, hecho estaba ya.

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